La inteligencia emocional vs el currículum

Según los últimos artículos en la materia, la inteligencia emocional se abre paso sobre los “logros” anunciados en el currículo, durante el proceso de selección de personal.

El currículo o “currículum vitae”, carta credencial del trabajador que, en muchas ocasiones, marca la diferencia entre encontrar o no trabajo, constituye un escaparate de los logros, conocimientos, experiencia y aptitudes del solicitante, para llamar la atención de los posibles reclutadores.

Sin embargo, las nuevas técnicas y criterios de selección en la gestión de recursos humanos, han provocado una evolución en la configuración de “skills” que las empresas buscan. Según estas nuevas tendencias, los títulos académicos, los cursos de especialización y los cargos rimbombantes han dado paso a lo que se ha denominado como “el cociente emocional”.

Ahora influyen factores como la respuesta emocional ante la adversidad, la templanza, la sociabilidad, los hábitos de vida, la responsabilidad social, la interacción en grupos, lo cual abre el panorama de los posibles empleadores sobre la “forma de ser y las motivaciones intrínsecas” de los individuos.

Aunque el aspecto emocional es mucho más delicado de evaluar y con mayor tendencia al engaño, hoy en día cada vez son más las empresas que toman este conjunto de fortalezas emocionales como un factor de decisión crítico al momento de la selección del personal. Por ello, el peso del Currículum Vitae en los procesos de selección de personal ha disminuido, a la vez que ha aumentado el de la entrevista personal y las terapias de grupo, donde es más fácil evaluar de forma efectiva y fiable el cociente emocional del candidato.

Aunque los expertos son conscientes de que el terreno emocional permite un mayor porcentaje de engaño, porque la inteligencia emocional no ofrece respuestas exactas, requiere “interpretación” y su valoración es subjetiva, cada vez son mayores las empresas que se muestran partícipes a esta tendencia.